Lo terapéutico y la terapia.

Son conceptos similares  pero bastante diferentes, muchas veces complementarios.

 

LO TERAPÉUTICO

Muchas de las actividades que hacemos o podemos hacer, a veces o casi siempre tienen gran valor terapéutico, es decir, nos relajan, nos orientan, nos acompañan, etc. Por ejemplo: Reír, escuchar música, bailar, jugar, viajar, charlar, hacer confidencias, amar, crear, trabajar, cuidar a otros, escribir, leer.

Todo aquello que nos ayuda a vivir es terapéutico, si bien debe seguir unos parámetros adecuados para que esas acciones y otras similares consigan el efecto terapéutico.

Es terapéutico reír pero sin sarcasmo que humille.

Escuchar música sin lesionar el oído ni molestar a los demás.

Bailar sin agredir nuestro cuerpo.

Jugar sin adicción.

Viajar sin arruinarnos.

Charlar pero no cotillear.

Hacer confidencias con mesura y a quien las merezca.

Amar sin atar ni maltratar.

Crear  con libertad.

Trabajar con salud y con medida.

Cuidar a otros con respeto y  cariño.

Escribir sin difamar y sin copiar.

 

LA TERAPIA

Es el proceso mediante el cual se aplica un método, unas técnicas y unos procedimientos validados por la comunidad científica y profesional.

La terapia delimita el problema o los problemas, los identifica, los analiza y nos permite diseñar un plan de intervención  adecuado a cada caso.

Es un encuentro entre dos personas (terapeuta y paciente) con el propósito expreso de solucionar el malestar, el conflicto o paliar el déficit.

Es un proceso explícito por definición.

Reglado por necesidad.

Compartido por acuerdo.

Con unos límites de forma y tiempo, con  un principio y un fin.

La confusión se produce cuando los dos términos se mezclan en la semántica y en la acción y así alguien llama terapia a lo terapéutico o alguien realiza una actividad terapéutica (por ejemplo la escucha), pero sin método ni procedimiento, sin control y sin el cobijo de la profesión, las leyes y las normas.

Debemos promover lo terapéutico y al mismo tiempo dignificar y valorar la terapia, es preciso que ambos conceptos estén bien diferenciados para que puedan ser coordinados.

Lucila Andrés Díez

Directora Clínica de Luria Psicología