Plántula creciendo en un entorno seco como metáfora de la resiliencia

La resiliencia.

¿Personas heroicas o aprendizaje a través de la lucha?

¿Has sentido alguna vez el deseo de disponer de una varita mágica para resolver alguna situación complicada? En la vida se nos presentan situaciones adversas que nos afectan y afrontamos como podemos.

Incluso viviendo en una sociedad denominada del “bienestar” hay circunstancias mucho más comunes de lo que nos gustaría como una enfermedad sobrevenida, un accidente, un problema familiar o la pérdida de patrimonio, que de alguna manera nos ponen a prueba.

El término resiliencia está muy presente y con frecuencia se presenta como la solución a todos nuestros males.

¿Te gustaría conocer más en qué consiste? A continuación, se ofrece información y algunas claves relevantes para saber realmente de qué estamos hablando.

Origen y definición de resiliencia

Goma elástica como símbolo de resiliencia y capacidad de recuperación

El término resiliencia procede de la Física, más concretamente del estudio del comportamiento de los materiales en condiciones extremas. Se refiere a la capacidad de volver a su estado original después de sufrir deformaciones.

Tanto en Estados Unidos como en Europa a finales del siglo XX surgieron corrientes teóricas interesadas en comprender qué había detrás de que personas que habían vivido grandes traumas, o que crecían en situaciones muy deprimidas, pudieran mostrar equilibrio y salud mental, incluso llegar a tener grandes logros, a pesar de la adversidad.

Nenúfar en el agua como metáfora de resiliencia y bienestar psicológico

La resiliencia se estudia especialmente en el ámbito de la Psicología Positiva que se centra en los aspectos que potencian el bienestar. Cuando surgió supuso un cambio de paradigma puesto que otros enfoques se orientaban a los factores que estaban en la base de las patologías psicológicas.

Este nuevo enfoque despertó el interés por aquellos aspectos que suponen factores de protección, así como por la forma de potenciarlos para promover la salud psicológica.

Una expresión que me gusta especialmente es la de “aprendizaje a través de la lucha”. Poco serviría identificar si somos resilientes o no, si fuera algo estático sin capacidad de mejora.

Tanto la OMS (Organización Mundial de Salud), como la APA (Asociación Americana de Psicología), se refieren a que se trata de un proceso, no de un rasgo. Por eso es común escuchar o leer “la resiliencia como camino”.

Antes de abordar cuestiones más prácticas vamos a clarificar un poco más su conceptualización.

Hay numerosos estudios sobre resiliencia y la mayor dificultad está en que existen numerosos planteamientos distintos.

Sisto et al., (2019) después de revisar múltiples definiciones de resiliencia propusieron una definición con ánimo de realizar una unificación del término.

Proponen que la resiliencia psicológica:

  1. es la capacidad de adaptarse positivamente a las condiciones de vida;
  2. es un proceso dinámico que evoluciona con el tiempo y que implica un tipo de funcionamiento adaptativo que nos permite afrontar las dificultades recuperando un equilibrio inicial o rebotando como oportunidad de crecimiento
  3. es la capacidad de mantener la propia orientación hacia propósitos existenciales a pesar de soportar adversidades y eventos estresantes
  4. prevé una actitud de perseverancia ante el obstáculo y apertura al cambio.

Integrando los aspectos antes citados:

“La resiliencia es la capacidad de afrontar con perseverancia las dificultades vividas en los diferentes ámbitos de la vida, manteniendo una buena conciencia de uno mismo y de la propia coherencia interna y paralelamente, activando un proyecto de crecimiento personal”.

En definitiva, la capacidad de resistir y rehacerse ante situaciones adversas.

Lo que no es resiliencia

Silueta de una persona al atardecer como imagen simbólica sobre lo que no es resiliencia

Como está relacionada con el tipo de respuesta que damos en momentos de adversidad, el impacto emocional es un aspecto muy relevante.

Que una situación adversa nos produzca un impacto emocional es lo esperable. Indica que estamos danto una respuesta “normal” ante una situación “atípica”.

✓ La resiliencia no implica estar impasible

La resiliencia no implica estar impasible, sin responder emocionalmente ante una mala situación.

Las emociones tienen una función adaptativa y nos ayudan a procesar las experiencias. Si una mala noticia o un cambio no deseado no produce un impacto emocional es muy probable que la persona esté en shock en ese momento.

✓ La resiliencia no es tener capacidad de aguante

No tiene que ver con la capacidad de “cargar sobre nuestra espalda” las dificultades, sino con la de adaptarnos y aprender.

En las situaciones difíciles la aceptación va a ser un recurso muy relevante, pero soportar una situación no es lo mismo que aceptarla. La aceptación conlleva asimilación.

Desarrollar nuestra capacidad de aguante nos puede conducir a convertirnos en personas “duras”. Si conseguimos desarrollar la resiliencia seguiremos estando abiertos a sentir y a aprender en diversos aspectos de nuestra vida.

✓ La resiliencia no es vivir con alegría y con pensamientos positivos siempre

Como el impacto emocional de situaciones adversas se da por hecho, lo importante es desarrollar unas pautas de gestión emocional adecuadas que nos ayuden en ese proceso de recuperación.

La resiliencia se relaciona con tener una visión realista que nos permita identificar dificultades y nos oriente en la búsqueda de soluciones, confiando en los recursos personales propios. En este sentido es importante que nuestra mente nos ayude a reconocer los obstáculos y la magnitud que puedan tener.

Claves para el desarrollo de la resiliencia

Concepto de habilidades y desarrollo profesional aplicado a la resiliencia

Después de leer lo anterior parece claro que no se parece a la varita mágica mencionada al principio. La buena noticia es que podemos hacer cosas para ir ganando músculo cada día.

✓ Estar en contacto con lo que sentimos y desarrollar pautas de gestión emocional

El primer paso para regularnos es identificar lo que nos pasa. Con emociones desagradables nos puede ocurrir que, de forma más o menos consciente, nos resistamos a ellas. Darse la oportunidad de contactar con ellas sin oponer resistencia propicia que nuestro sistema emocional las asimile de forma natural.

✓ Hacer un buen uso del control

Aprender a diferenciar aquellas cosas que dependen de nosotros y que sí podemos cambiar, de las que no. Nos permitirá orientar el esfuerzo en la dirección adecuada y no quemarnos en batallas que están fuera de nuestro alcance.

✓ Comprometerse con los demás

Disponer de una red de apoyo es un factor importante. El hecho de compartir, recibiendo y danto apoyo a otras personas, además de resultar gratificante nos hace estar más a gusto con nosotros mismos.

✓ Comprometerse con el propio desarrollo personal

Lo que implica conocerse y darse oportunidades de crecimiento. Una vida rutinaria sin estímulos nuevos es menos enriquecedora. Plantearse retos nos hace desarrollar otros recursos y confiar cada vez más es nuestras capacidades.

✓ Construir nuestro proyecto de vida en coherencia con nuestros valores

Una situación complicada se hace más llevadera si consideramos que estamos es el lugar y el momento que queremos estar.

Quizá leyendo los puntos anteriores tengas la sensación de que son cosas muy grandes, pero te invito a que te preguntes: ¿Cuántas situaciones complicadas has resuelto en los últimos días? ¿Qué has hecho por ti?, ¿Y por otras personas? ¿De cuántos impactos te has recuperado? ¿Has realizado algo importante, aunque no fuera apetecible?

Quizá cosas como tener una conversación difícil para resolver un conflicto, darte el tiempo que necesitabas después de una situación complicada, ayudar a un compañero, o simplemente ponerte a estudiar en lugar de estar en una terraza con amigos, cobren otro valor.

¿No te das cuenta? Quizá tengas más avanzado tu camino de lo que pensabas.

Carolina Soba Molero
Psicóloga Sanitaria
M-14665
Responsable de Espacio Abierto Luria

Si necesitas apoyo psicológico para afrontar una etapa difícil, en Luria Psicología contamos con un equipo de psicólogos en Madrid especializado en acompañamiento emocional, salud psicológica y desarrollo personal.

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