Rendimiento y sobrecarga informativa
Desmontando el mito de la multitarea.

Vivimos en una sociedad que ha cambiado mucho en los últimos años. Sólo hace falta contrastar la misma escena cotidiana de hoy con la de hace 20 años. ¿Recuerdas qué hacía la gente en el metro? Te propongo hacer este ejercicio de memoria. Si pienso en ello veo a numerosas personas leyendo, algunas sentadas y otros de pie, grupos de gente hablando, algún estudiante repasando sus apuntes minutos antes de un examen… Las conversaciones variaban de contenido según fuera lunes por la mañana o más tarde, o si era viernes. Las personas solas iban pensando en sus cosas y esquivando las miradas buscando algo más de intimidad.
Ahora te propongo que recuperes esa escena cotidiana ahora. ¿Qué observas? Lo que me encuentro es que casi todos tienen su smartphone en la mano. Miran sus redes sociales, juegan o buscan información en la red. Alguna persona ha puesto ya varios correos de trabajo exprimiendo esos minutos para después seguir haciendo cosas al llegar. Observo menos libros en papel, aunque todavía perduran. Sigue habiendo conversaciones cuando las estrecheces de la hora punta lo permiten. Incluso videollamadas “a plena voz” que nos hacen pensar en que quizá haya cambiado nuestro concepto de intimidad. Y las personas solas es posible que sigan pensando en sus cosas, pero lo más probable es que tengan como apéndice indisoluble, el móvil en sus manos.
Está claro que el fácil acceso a las tecnologías ha cambiado algunos hábitos que conviene revisar para que sea un recurso que nos sume y no se vuelva en contra.

Síndrome de sobrecarga informativa
L. E. Parra-Medina et al. (2021) hacen una revisión de este término detallando la naturaleza de este fenómeno y sus consecuencias.
¿Qué es la sobrecarga informativa?
Este término se refiere a lo que ocurre cuando la cantidad o la intensidad de la información que procesamos excede la capacidad para poderla manejar.
Se trata de una experiencia que nos resulta mucho más familiar de lo que nos gustaría. Cuando se produce se puede dar una constelación de síntomas por eso se utiliza el término síndrome.
- La persona siente que está sobrepasada.
- Se aumenta de activación fisiológica.
- Se incrementa el tiempo y los recursos para obtener resultados.
- Se omite información relevante.
- Se enlentece la toma de decisiones.
- Se realiza un análisis superficial de la información.
- Surge dificultad para identificar la información relevante.
- Se muestra rechazo a la recepción de nueva información.
- Se da mayor tolerancia al error.
- Aparece confusión y pérdida de perspectiva.
- La persona se siente menos satisfecha.
Desde hace años hay numerosas publicaciones científicas que abordan este término. El uso extendido de los dispositivos electrónicos, con la gran cantidad de información a la que estamos sometidos, genera cada vez más inquietud en la comunidad científica.
Una muestra de ello es que en la Convención anual de la APA 2026 (American Psychological Association), que ha tenido lugar durante el pasado mes de agosto, con representación del Consejo General de Psicología de España, se han abordado temas como el impacto de las tecnologías en la salud mental o el uso de la IA, cada vez más demandado para hacer consultas por parte de los usuarios.

El mito de la multitarea
En una sociedad que parece obsesionada por el rendimiento las personas hemos ido incorporando la idea de que, si no estamos en actividad, nuestra vida carece de valor. De esta forma se va generando una inercia que favorece la multitarea.
Las ciencias cognitivas llevan décadas estudiando el funcionamiento de la mente desde un punto de vista multidisciplinar, utilizando la triple analogía de la mente, el ordenador y el cerebro humano.
¿Qué dice la ciencia sobre estos procesos?
- Procesamos la información, y como cualquier sistema de procesamiento tiene la capacidad limitada.
- Se pueden observar cuellos de botella en los procesos cognitivos. Es decir, de toda la información disponible, sólo puede entrar una parte de ella. La memoria a corto plazo (memoria de trabajo) y la atención, son ejemplos claros.
- Investigaciones recientes plantean que estos límites también están presentes en otras etapas del procesamiento.
Sólo en algunas situaciones muy específicas, nuestra mente es capaz de asimilar varias cosas a la vez. Ocurre cuando nuestro cerebro procesa la información en canales diferentes. La información sensorial, datos como la temperatura corporal o la postura, son ejemplos de este tipo.
Podemos caminar mientras que tenemos una conversación, o escuchar un sonido mientras que observamos un paisaje. Pero incluso en esos casos, cuando la estimulación se hace más complicada, no la podemos sostener. Si el diálogo se intensifica es posible que aflojemos el paso; o si de repente oímos un sonido inesperado, lo probable es que nos focalicemos en él.
Lo que la ciencia plantea es que las etapas iniciales de procesamiento relativos a datos sensoriales se dan de forma simultánea y automática, mientras que la toma de decisiones precisa de una atención consciente, teniendo en consideración sólo una parte de la información disponible. También se propone que es posible realizar tareas sencillas que tenemos automatizadas a la vez, pero en la actualidad se están revisando estas afirmaciones y todo apunta a que hay «cuellos de botella» en otras etapas del procesamiento.
A veces confundimos la multitarea, con cambios constantes de actividad. Se sabe desde hace tiempo que pasar de una tarea a otra es una de las prácticas más improductivas, añade tiempo a los procesos atencionales y entorpece el rendimiento.
No nos engañemos. Cuando estamos viendo una serie y siguiendo una conversación, además de consultar el estado de nuestro último pedido online, ¿qué estamos haciendo?
Probablemente tengamos que revisar el capítulo, retomar la conversación en otro momento, o volver a revisar el móvil, porque quizá no nos acordemos de lo que acabamos de ver.

Claves para un manejo saludable
Resulta paradójico observar que las personas, con el afán de ser más productivas, caigan en procesos de sobrecarga informativa comprometiendo tanto su rendimiento como su paz mental.
¿Cómo podemos hacer una gestión adecuada?
A continuación, se muestran algunas pautas aconsejadas.
- Observa los momentos sospechosos de multitarea o de hacer una mala gestión atencional para proponerte reducirlos.
- Disminuye el tiempo que dedicas a dispositivos electrónicos. La información que vemos está diseñada para captar y mantener nuestro interés.
- Incorpora en tu día a día momentos de parada. Hacer pausas estratégicas de un minuto antes de empezar la jornada, durante el descanso o al llegar a casa, puede marcar la diferencia.
- Vivir el presente, aquí y ahora. Es decir, prestar atención de forma deliberada en lo que toca en cada momento.
- Hacer un balance adecuado de actividad y calma.
Desde la neurociencia cada vez se tienen más datos acerca de los beneficios del aburrimiento. A pesar de que muchas personas lo viven como un vacío incómodo, funciona como un mecanismo regulador con el que disminuye el nivel de activación, se potencia la creatividad, favorece el contacto con uno mismo y mejora la capacidad de respuesta.
¿Qué vas a incorporar en tu plan? Un pequeño paso como prescindir del móvil en una conversación o buscar un momento para ti, puede suponer un gesto de autocuidado de efectos inesperados. Te invito a que te unas al reto.
Si la sobrecarga y las dificultades para desconectar están especialmente relacionadas con el entorno profesional, puedes ampliar información sobre el estrés laboral, el burnout y otros problemas relacionados con el ámbito laboral.
Carolina Soba Molero
M-14665
Psicóloga con habilitación sanitaria
Responsable de Espacio Abierto Luria
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