Respuestas de foro creadas

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  • LOURDES CONDE ALVAREZ
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    Cada vez estoy más convencida de que psicología se escribe con “p” de perfecto, así como psicólogo termina con “o” de obsesivo. De hecho, quisiera pensar que todas las profesiones que trabajamos directamente con personas tenemos esas mismas variables de personalidad, ya que el material que manejamos es altamente sensible.

    Imagino que cuando empezamos a ver pacientes, más de uno y más de dos de nosotros, revisaba varias veces los casos, e incluso le quitaba el sueño el sufrimiento de aquellos que confiaban en nosotros. Hoy en día, no se trata de darle la vuelta a la tortilla porque nos haría inhumanos, pero hemos aprendido (como dice Bea) a autocuidarnos para poder seguir trabajando precisamente de la forma más efectiva posible para el paciente. Y sí, también estoy de acuerdo, el trabajo en equipo y la supervisión de casos facilita enormemente esta tarea. Ya sabemos que “ningún hombre es una isla” y ver otros puntos de vista, suele aclarar el camino.
    Por otro lado, lo de si se generaliza este rasgo perfeccionista a otras áreas, creo que la respuesta es afirmativa pero con un matiz: al final, los que somos muy perfeccionistas, tenemos un área de nuestra vida donde nos permitimos el desorden (en diferente gradación) e incluso el caos. Es la válvula de escape de nuestra olla a presión aunque ésta no siempre sea adaptativa ni saludable.
    ¿Ya habéis identificado cuál es vuestra válvula?

    Pd: siguiendo vuestra estela, me expondré a no darle al corrector ortográfico…¡que sea lo que dios quiera!

    LOURDES CONDE ALVAREZ
    Participante
    Número de entradas: 9

    Interesante debate Bea…y complicado a partes iguales! Personalmente creo que podemos contrarrestar esos estereotipos desde la psicoeducación, bien sea en los coles cuando somos pequeños, como en los talleres grupales cuando somos más mayores. El tema de introducirlo en sesión ya es más difícil a no ser que hayamos visto que estos roles le causen malestar bien por encontrarse en medio de una relación amorosa tóxica o por la existencia de sesgos irracionales que se asientan en estas funciones que nos han asignado socialmente.
    ¿Cómo tratarlo? partiendo de una psicoeducación centrada en género, buscando ejemplos en la publicidad, en películas, en canciones,…en nuestro día a día, y tratando de poner a prueba los mismos. De cualquier forma, ¿qué hay debajo de “tiene x años y no se ha casado”, o de “no ha querido/tenido hijos”? lo que yo veo son los DEBERÍAS y las obligaciones que nos marcan y nos marcamos, así como la exigencia personal y un sentido único y exclusivo de lo que tendría que ser nuestro sentido vital.
    ¿Cuál es el principal problema que se me ocurre? nuestra propia formación e ideología como psicólogos. Estar formado en género es una cosa, y hablar de roles de género es otra. Y trasmitirlo a un/una paciente, otro escalón más arriba aún.
    Quizá el primer paso es analizar nuestras propias creencias sobre los roles que ejercemos los hombres y las mujeres en la sociedad y si concuerda con lo que queremos para nosotros mismos. ¿Qué opináis?

    LOURDES CONDE ALVAREZ
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    en respuesta a: Adolescentes y TICs #1683

    Gracias a todas por participar!!!
    No puedo estar más de acuerdo con lo que comentáis. Sin duda la palabra clave y resumen sería la de PREVENCIÓN.
    La solución la tenemos…otra cosa es que nos dejen aplicarlo como bien comentaba Lucía, ya que en la gran mayoría de ocasiones, la política y la economía dictan lo que se puede/debe llevar a las aulas y lo que no. Nos llaman cuando hay que trabajar sobre las consecuencias aunque lo llamemos prevención; quizá algún día podamos adelantarnos a ello y realmente psicoeducar a los más jóvenes de los pros y los contras de las TICs antes de que tengamos que empezar a poner remedio.

    LOURDES CONDE ALVAREZ
    Participante
    Número de entradas: 9

    Carolina, desde mi punto de vista, creo que tu pregunta se respondería con un: IGUAL DE IMPORTANTE. Tan necesario es psicoeducar al paciente y darle cierta información, como saber guardarnos ciertas cosas cuando no es el momento, el paciente no está preparado, o como bien dices, sólo le va a generar más y más rumiación.
    Como siempre le digo a los alumnos: todo depende del objetivo con el que hagamos las cosas. Depende de si buscamos confrontar al paciente, generarle dudas, motivarle al cambio o darle seguridad.
    Y ahora añadiría, depende también de la persona que tengamos delante. Bien sabemos que algunos de nuestros pacientes necesitan una gran explicación sobre lo que les sucede (por ejemplo), y eso les va a ayudar, y en cambio a otros no va a hacer más que complicarles su síntoma.
    El momento que está viviendo, como comentas, es algo clave asimismo. Lo que al inicio de la terapia puede sobrarle, después de cierto “camino terapéutico” puede ayudarle y está en su tiempo para comprenderlo e incorporarlo.
    Quizá ese sería mi criterio: objetivo, tipo de paciente y momento…y una buena dosis de experiencia, porque a veces, saber decir lo que tenemos que decir, o saber callar lo que tenemos que callar, es un arte.

    LOURDES CONDE ALVAREZ
    Participante
    Número de entradas: 9
    en respuesta a: Terapia online #1680

    Qué interesante Marta!!! Bien elegido el Psico-debate!!!

    Respondiendo a la primera pregunta que lanzas, sin duda alguna, creo que las TIC´s son herramientas de gran utilidad para la psicoterapia. Debemos, podemos y queremos acercarnos al mundo que rodea al paciente hoy en día…y si un WhatssApp, una app, los e-mails o hacer una videollamada, nos ayuda a ello, bienvenido sea! Eso sí, como para todo, el profesional debe conocer el medio, así como sus ventajas y desventajas…porque “haberlas haylas”.
    Como mayor ventaja destacaría el poder ayudar a alguien que puede encontrarse a una gran distancia física de nosotros, que cuenta con horarios complicados, e incluso, con problemáticas que no le permiten acceder a una consulta al uso (pensemos en un paciente que sufre agorafobia o fobia social por ejemplo).
    Como mayor desventaja, la frialdad del medio a priori, las carencias de la falta de contacto “físico” o las dificultades que podamos encontrar en cuanto a leyes y protección de datos.

    En cuanto a la segunda pregunta que planteabas, sí, haría teleterapia. Creo que algunas veces supone más rechazo por parte del propio profesional que no se encuentra a gusto en ese ambiente desconocido que por parte del paciente, pero una vez entrenado en ello, es un medio tan válido como el presencial.
    La intervención en emergencias psicológicas que se realizan a través del teléfono, es algo que en su momento también fue un gran choque para muchos de los profesionales que trabajamos en ello a través de voluntariados, pero una vez salvados los propios miedos personales, y sustituidas algunas armas profesionales por otras (el contacto cara a cara en pro de las características paralingüísticas de la comunicación oral por ejemplo), la fórmula funciona y nos acerca a un público que jamás visitaría a un psicólogo de no tener esa opción.

    ¿Por qué no utilizar y aprovechar los avances tecnológicos en nuestro trabajo siempre que contemos con las medidas de formación y seguridad necesarias?

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