LOS NIÑOS Y LAS NIÑAS. MÁS QUE VULVAS Y PENES

Lucila Andrés Díez

A propósito de la transexualidad infantil.

Nuestros niños y niñas crecen con:

Una dotación genética, unos componentes hormonales, unas estructuras cerebrales  y  unas características morfológicas corporales esenciales (órganos genitales) y otras secundarias. También se desarrollan dentro de una determinada cultura social y familiar, con sus valores y creencias éticas y religiosas.

Todos estos factores configuran la sexualidad de cada persona, que abarca: el sexo,  el género, las identidades de sexo y género, la orientación sexual, el erotismo, la vinculación afectiva, el amor y la reproducción.

La sexualidad  se experimenta y se manifiesta  a través de: pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, actividades, prácticas, roles y relaciones, y es objeto de estudio de diversas disciplinas que se ocupan del hecho de la sexualidad humana como: la endocrinología, la  psiquiatría, la medicina forense, la psicología, la ética, la sociología, la antropología y también las leyes que regulan algunos aspectos de la vida humana.

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Máscaras, ¿en carnaval?

Algo muy típico en Carnaval es la presencia de máscaras, disfraces y demás elementos, que nos permiten transformarnos sin límite en personajes que poco o nada tienen que ver con nosotros.

Pero, ¿Qué pasa con las máscaras el resto del año? Si observamos atentamente, las podemos encontrar en nuestro entorno más cercano, incluso en nuestra propia forma de actuar. Me refiero a ciertos roles que en ocasiones nos esforzamos en representar con distintos objetivos.

Es fácil pensar que, ante una entrevista de trabajo, nos esmeremos en ofrecer nuestra mejor faceta profesional. Incluso si somos seleccionados, también podemos visualizar cuál sería nuestra actitud los primeros días de trabajo.

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Prevenir el acoso

Se buscan valientes y necesitamos prudentes

A propósito del acoso escolar o de cualquier tipo de acoso,  es pertinente analizar también algunas variables o ingredientes que pueden estar presentes en ese fenómeno tan actual no por novedoso, sino porque hoy  se tolera menos y paradójicamente se puede favorecer más:

  • Época de exhibicionismo.

La facilidad para la comunicación que nos brindan las Redes Sociales satisface sin freno  la
necesidad de dar información y contar nuestra vida: los éxitos, los fracasos, las aficiones, los deseos incluso los sueños o los pensamientos más íntimos, “la tendencia de las personas a hacer pública su intimidad”  (concepto acuñado por Lacan en 1958) y lo cotidiano también, en los “muros” y en las pantallas, sin el efecto de la retroalimentación inmediata que proporciona la comunicación personal cara a  cara.

Exhibición sin respuesta moduladora, damos información sin percibir el escándalo, el hastío o la risa, solo hay información y datos en un solo sentido. Como mucho alguien nos  responde con un “me gusta” o un corazón. A veces se inicia una cadena de críticas mordaces que se multiplican de forma inmediata, sin filtro y…llega el  acoso  sin piedad.

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