Ángel

Ha fallecido Ángel Puerta Garrido, nuestro compañero y amigo.

Ha dejado entre nosotros su buen hacer, su inteligencia y su gran sentido del humor y de la prudencia.

Su trayectoria profesional y humana nos es bien conocida, hemos compartido ilusiones, inquietudes, alegrías  y penas, hemos vivido juntos nuestra actividad clínica y docente.

También ha sido artífice de nuestra organización interna, como empresa, con el trabajo y los desvelos que eso comporta.

Incansable y sagaz,  lector y cinefilo, excelente compañero, gran terapeuta.

Esto no es un panegírico formal, es nuestra verdad.

Por eso la despedida es muy dolorosa pero agradecida,

¡Gracias por todo Ángel!  tus compañeros y tus pacientes del Luria te quieren.

Duelo sin presencia

La pérdida de un ser querido es una de las experiencias más duras que las personas podemos experimentar y a la vez, es una situación que es muy probable que vivamos a lo largo de la vida.

Las emociones tienen un papel fundamental en este momento puesto que su función es facilitar la asimilación de la nueva situación. Para ello se necesita entrar en contacto con la experiencia emocional, y hacerlo al ritmo que cada uno precise para poder “digerir” poco a poco la pérdida.

Hay algunas circunstancias que pueden agudizar este malestar emocional relativas a las circunstancias de la muerte. El tener la imposibilidad de acompañar al familiar o a la persona allegada en ese momento, o no poder despedirse de forma adecuada, son aspectos que pueden dificultar aún más esta experiencia tan dolorosa.

En el estado de alarma en que nos encontramos, con la situación sanitaria actual, muchas personas se van a ver abocadas a vivir la pérdida de un ser querido en estas condiciones, lo que puede añadir más carga a esta dura situación.

Si te encuentras en esta circunstancia, te facilitamos información y algunas pautas, con el objetivo de poder ofrecerte apoyo en este delicado momento.

ES IMPORTANTE QUE TENGAS EN CUENTA QUE:

  • Suele darse una respuesta de shock inicial y negación de lo ocurrido: “Esto no puede estar pasando”, “se han equivocado”, …
  • Es habitual y se considera normal que se experimente cualquier tipo de respuesta emocional. Algunas de las más frecuentes son:
    • La rabia, el enfado y sentimientos derivados como la injusticia o la frustración, que expresan la respuesta natural de rebelarse ante una situación no deseada.
    • El miedo, la ansiedad, la incertidumbre, suelen estar muy presentes. Al vivir la muerte de cerca, se es más consciente de esta realidad. Además, en esta situación de alarma, es más probable que repunten los miedos acerca de los riesgos asociados a la pérdida de la salud.
    • La tristeza, la pena, la desesperanza y la añoranza, irán surgiendo. A medida que se toma conciencia del fallecimiento y de sus consecuencias en la vida real, surgirán este tipo de experiencias que indican que se echa de menos a alguien valioso, que ya no se encuentra entre nosotros.
    • Además, puede que se revisen experiencias compartidas y que aparezcan otro tipo de sentimientos como la culpa, el abandono, la soledad, o el resentimiento entre otros.
  • Es habitual y se considera no patológico tener el sentido de presencia de la persona fallecida, incluso que parezca verla, oírla, y notarla en algún momento.
  • También es frecuente dormir mal, que se altere la alimentación y tener sensaciones físicas de malestar, agitación y nerviosismo como palpitaciones, presión en el pecho, respiración alterada, etc.

QUEREMOS QUE SEPAS QUE SON RESPUESTAS NATURALES Y ESPERABLES EN ESTE MOMENTO.

Esto ocurre porque nuestro sistema defensivo se pone en marcha, al no poder asimilar de golpe el fallecimiento. Si se identifican estos síntomas, es importante entender lo que está pasando y normalizarlo para sobrellevarlo mejor.

Como hemos mencionado antes, estas situaciones requieren un tiempo de adaptación. Es decir, no se puede asimilarlo de forma inmediata.

ALGUNAS PAUTAS RECOMENDADAS SON:

  • Es momento de vivir respuestas emocionales intensas. Entrar en contacto con la experiencia emocional es necesario para poder procesar lo que está pasando. Pero hay que tener en cuenta que tampoco sería adecuado forzarlo.
  • Es importante concederse espacios para dar salida y expresar el malestar emocional, entendiendo que se necesita tiempo. Se trata de ir ganando tolerancia poco a poco. A veces la persona necesita llorar y sin embargo no puede. En estos casos nos lo puede facilitar ver alguna foto, o tener cerca algún objetivo significativo vinculado a la persona fallecida.
  • Es natural que nos desbordemos en algún momento. En este caso es necesario darse una tregua. El sistema de defensa no es capaz de asimilar todo de golpe. Es preciso buscar alivio o descanso, realizando alguna tarea, o buscando consuelo en otras personas. Vendrá bien cualquier actividad sana, que ayude a sentirse reconfortado: escuchar música, tomar un baño relajante, salir a caminar, …
  • Retomar las rutinas en cuanto sea posible. Si se está centrado la mayor parte del tiempo en el malestar emocional, el sistema se puede desbordar. Retomar las actividades cotidianas es de gran utilidad en este momento.
  • Es importante sentir que se dispone de apoyo emocional. Puede ayudar a sobrellevar la situación y supone un factor de protección. Es conveniente ponerse en contacto con personas del entorno y aceptar su ayuda. A veces se es reticente por pensar que se puede sobrecargar a las personas cercanas. Sin embargo, no dudaríamos en ayudarles a ellos en caso de que fueran afectados.
  • En la vida cotidiana, aunque pueda parecer extraño, surgirán sentimientos agradables de ternura, agradecimiento, cariño, y también momentos de risa y jovialidad, entre otros. Es importante permitirse vivirlos tal y como vienen. Las personas somos así, somos capaces de sentir tristeza y gran malestar, y al poco tiempo reírnos por algún comentario que nos hagan. Algunas personas viven estas emociones con pesar y en realidad, suponen un factor de protección.

Si en esta situación de ALARMA no has podido estar con tu ser querido, ni despedirte tal y como te hubiera gustado, es probable que te encuentres apenado por ello. No se han dado las condiciones adecuadas y es lógico que sintamos dolor por el transcurso de los acontecimientos.

Lamentamos profundamente esta situación. Estamos viviendo una etapa excepcional, por lo que factores externos a nosotros mismos, están impidiendo hacerlo de otra manera.

Busca apoyo para compartir tu malestar y/o para cualquier cosa que necesites. Nuestra red social de apoyo puede estar constituida por distintos grupos: familia, amigos, compañeros de trabajo, vecinos, y también asociaciones, teleasistencia, voluntarios, profesionales, etc.

En caso de que tengas que pasar el periodo de confinamiento en soledad, es importante que te comuniques por otras vías como el teléfono, mensajes o videoconferencia.

Si te encuentras en la situación de vivir el duelo sin haber podido acompañar a tu ser querido, ni participar en los rituales fúnebres, entendemos que estarás pasando un momento muy duro.

No olvides que, aunque no puedas estar físicamente con tus seres queridos, ellos siguen estando ahí. Su función en este momento es la de acompañarte y prestarte la ayuda que necesites estando atentos a tus necesidades.

También es importante tener en cuenta que las personas tenemos la capacidad de realizar actos simbólicos para expresar aquello que necesitamos. Quizá puedas realizar cualquier gesto que te permita tener la despedida que te parezca oportuna, aunque no sea la que hubieras preferido.

Ahora se trata de seguir viviendo, aprendiendo a estar vinculados de una forma distinta al ser querido que ya no está con nosotros.

Cada persona deja un legado, una serie de experiencias y aprendizajes que son imborrables a pesar de la ausencia. Poco a poco estos aspectos se irán abriendo paso entre el dolor, y nos permitirá sentirnos más reconfortados.

Este proceso ante la pérdida se considera normal, necesario y no patológico.

Si el malestar persiste algunos meses, se debe pedir ayuda profesional sanitaria adecuada (psicólogos u otros profesionales de la Salud).

Carolina Soba

Psicóloga Sanitaria

 

Los celos en la pareja

La confianza es uno de los ingredientes esenciales de las relaciones saludables de pareja. Puede ser definida como la habilidad para depositar en otra persona afecto, esperanzas, opiniones, deseos y un largo etcétera, sin más seguridad que la buena fe. De hecho, eso significa exactamente confianza, “con fe”. Cuando confiamos en cualquier persona esperamos que nos respete y que nos trate de forma honesta.

 

Los celos en la pareja se sustentan en una incapacidad para confiar en el otro, están generalmente relacionados con la exclusividad entre las dos partes; son sentimientos que aparecen cuando se percibe una amenaza (real o hipotética) a la confianza de la relación. Se sienten celos cuando se sospecha o se tiene la certeza de que la persona deseada y amada prefiere a otra persona o vuelca su afecto en un tercero.

 

Sentir celos es normal, que sean molestos no significa que sean inherentemente “malos”. Los celos pueden considerarse “desadaptativos” cuando no existe una causa real o lógica que los sustenten, cuando la naturaleza de las sospechas es extraña y cuando la reacción es incontrolable o desproporcionada.

 

Los celos, sean o no desadaptativos, llevan asociadas emociones como el enfado, la impotencia o la tristeza; pensamientos (“le gusta otro”, “no está en el trabajo”, “me está engañando”, “seguro que me está mintiendo”) y acciones (revisar redes sociales, “sacar información”, etcétera).

 

El riesgo de reaccionar de forma inapropiada a los celos es que la intimidad se ve afectada: la persona con celos tenderá a vigilar y a controlar a su pareja, lo cual puede ser vivido, por parte de tal pareja, como una falta de libertad, de tal modo que se producirán reacciones defensivas y, probablemente, disminuirá el número de interacciones agradables en la pareja.

 

Todas las personas pueden aprender a gestionar los celos para no llegar a comportarse de forma que pongan en riesgo la relación de pareja. Para ello, lo ideal será reconocer el miedo que puede haber detrás, generalmente el miedo a la pérdida.

 

Algunas recomendaciones adicionales para la gestión adecuada de celos son:

  • Demandar cariño y afecto sin recurrir al control, si no a través de otras muestras como los abrazos, las actividades juntos, las conversaciones agradables, etcétera.
  • Ante las demandas de información, dar las explicaciones justas.
  • Cuando aparezcan los pensamientos irracionales (sobre lo que la pareja haya podido hacer), buscar alguna actividad distractora.
  • Gestionar adecuadamente los conflictos, comunicándonos asertiva y afectivamente.
  • Apreciar los detalles y agradecerlos.
  • En definitiva, cuidar la relación.

Marta Ortega Otero

Psicóloga Sanitaria de Luria Psicología.

El nuevo racismo

Racismo, xenofobia,  discriminación, prejuicio,… Son palabras que no pasan inadvertidas para la mayoría de personas, capaces de generar multitud de emociones, desde miedo, ira, pasando por rechazo o incluso tristeza.

No debemos olvidar que parte de nuestra historia ha estado marcada por el rechazo a diferentes grupos sociales lo cual, sin duda, nos ha afectado tanto individual como colectivamente. La duda reside en si los comportamientos racistas o xenófobos son cosa del pasado o, en cambio, ¿nos siguen acompañando?

Antes de responder a esta pregunta, es interesante conocer en qué se basa el racismo. Jones (1997) enuncia:

 “el racismo asume que…

…. las características de los grupos sociales (razas) son biológicas.

…. unas razas son biológicamente superiores a otras”.

Seguramente leer estas características haya despertado en usted una sensación de extrañeza: “¿Razas superiores a otras?”, “¿Rasgos biológicos que diferencian a los grupos humanos?”

Efectivamente, hoy en día, las principales características que asumía el racismo se consideran erróneas. Gracias a los avances en antropología y sociología, existen razones suficientes para considerar que la evolución de la especie humana se desarrolla a través de la variabilidad, tanto de la fusión étnica como de los códigos de comunicación, que son los que configuran la diversidad de las sociedades humanas.  A partir de esta conclusión, es pertinente retomar la pregunta inicial:

¿El racismo sigue vigente?

La realidad  nos indica una disminución del mismo pero, no podemos alegrarnos en exceso, ya que el hecho de que su incidencia sea menor no quiere decir que éste haya desaparecido.

Al igual que nuestra sociedad, nuestros conocimientos o las relaciones humanas se modifican y evolucionan; conceptos como el racismo o la discriminación se han ido transformando y adaptando.

Por tanto, hoy en día no procede hablar, únicamente, de un racismo directo y agresivo que se escude en la premisa de las diferencias biológicas. En cambio, es más correcto referimos a comportamientos xenófobos de carácter más sutil e indirecto, basados en creencias sociales.

Este nuevo tipo de racismo se le ha denominado racismo simbólico, aversivo, moderno o ambivalente pero… ¿en qué consiste este “racismo moderno”? La mayoría de estudios, entre ellos Pettigrew y Meertens (1995), enuncian tres características básicas de este concepto:

  • “La defensa de los valores tradicionales.
  • Exageración de las diferencias culturales.
  • La no existencia de sentimientos positivos hacia los miembros de otros grupos sociales”.

Desde el punto de vista psicológico debemos añadir un par de calificativos a los puntos anteriores. Tanto la defensa de los valores tradicionales como la exageración de las diferencias culturales, se convierten en perniciosas cuando son rígidas y connotan un juicio peyorativo, dando lugar así a la ausencia de empatía.

Como podemos apreciar en la definición, son comportamientos que pueden pasar más inadvertidos que las conductas clásicas que entendemos por racismo. Aun con ello, no podemos caer en el error de considerar estas conductas menos importantes ya que siguen produciendo víctimas a todos los niveles.  De hecho, actualmente, es más correcto utilizar el concepto xenofobia que engloba  todas las categorías de marginación (racismo, clasismo, machismo, etc.)

Como profesionales de la salud y de la educación debemos ser conscientes que el racismo sigue siendo una realidad. Una realidad que responde a una perspectiva  social en lugar de biológica.

Por este motivo está en nuestra mano cambiarla, ya que somos nosotros a través de nuestras acciones, mensajes y prácticas quienes construimos la realidad social día a día. Potenciar la educación, la divulgación de información y apostar por el aprendizaje cooperativo desde edades tempranas son armas valiosas de las cuales disponemos.

Permitamos que los más jóvenes puedan crecer en el respeto, en la apertura a la experiencia, la empatía, la flexibilidad, la seguridad y el aprendizaje en igualdad.

Hagamos por sustituir la desinformación por la información, la ira por la compresión, el miedo por la experiencia, la envidia por la admiración.

 “El contagio de los prejuicios hace creer muchas veces en la dificultad de las cosas que no tienen nada de difíciles”. Pío Baroja

Rubén Pérez Pérez

Psicólogo Sanitario de Luria Psicología.

 

Lo terapéutico y la terapia.

Son conceptos similares  pero bastante diferentes, muchas veces complementarios.

 

LO TERAPÉUTICO

Muchas de las actividades que hacemos o podemos hacer, a veces o casi siempre tienen gran valor terapéutico, es decir, nos relajan, nos orientan, nos acompañan, etc. Por ejemplo: Reír, escuchar música, bailar, jugar, viajar, charlar, hacer confidencias, amar, crear, trabajar, cuidar a otros, escribir, leer.

Todo aquello que nos ayuda a vivir es terapéutico, si bien debe seguir unos parámetros adecuados para que esas acciones y otras similares consigan el efecto terapéutico.

Es terapéutico reír pero sin sarcasmo que humille.

Escuchar música sin lesionar el oído ni molestar a los demás.

Bailar sin agredir nuestro cuerpo.

Jugar sin adicción.

Viajar sin arruinarnos.

Charlar pero no cotillear.

Hacer confidencias con mesura y a quien las merezca.

Amar sin atar ni maltratar.

Crear  con libertad.

Trabajar con salud y con medida.

Cuidar a otros con respeto y  cariño.

Escribir sin difamar y sin copiar.

 

LA TERAPIA

Es el proceso mediante el cual se aplica un método, unas técnicas y unos procedimientos validados por la comunidad científica y profesional.

La terapia delimita el problema o los problemas, los identifica, los analiza y nos permite diseñar un plan de intervención  adecuado a cada caso.

Es un encuentro entre dos personas (terapeuta y paciente) con el propósito expreso de solucionar el malestar, el conflicto o paliar el déficit.

Es un proceso explícito por definición.

Reglado por necesidad.

Compartido por acuerdo.

Con unos límites de forma y tiempo, con  un principio y un fin.

La confusión se produce cuando los dos términos se mezclan en la semántica y en la acción y así alguien llama terapia a lo terapéutico o alguien realiza una actividad terapéutica (por ejemplo la escucha), pero sin método ni procedimiento, sin control y sin el cobijo de la profesión, las leyes y las normas.

Debemos promover lo terapéutico y al mismo tiempo dignificar y valorar la terapia, es preciso que ambos conceptos estén bien diferenciados para que puedan ser coordinados.

Lucila Andrés Díez

Directora Clínica de Luria Psicología

LOS NIÑOS Y LAS NIÑAS. MÁS QUE VULVAS Y PENES

Lucila Andrés Díez

A propósito de la transexualidad infantil.

Nuestros niños y niñas crecen con:

Una dotación genética, unos componentes hormonales, unas estructuras cerebrales  y  unas características morfológicas corporales esenciales (órganos genitales) y otras secundarias. También se desarrollan dentro de una determinada cultura social y familiar, con sus valores y creencias éticas y religiosas.

Todos estos factores configuran la sexualidad de cada persona, que abarca: el sexo,  el género, las identidades de sexo y género, la orientación sexual, el erotismo, la vinculación afectiva, el amor y la reproducción.

La sexualidad  se experimenta y se manifiesta  a través de: pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, actividades, prácticas, roles y relaciones, y es objeto de estudio de diversas disciplinas que se ocupan del hecho de la sexualidad humana como: la endocrinología, la  psiquiatría, la medicina forense, la psicología, la ética, la sociología, la antropología y también las leyes que regulan algunos aspectos de la vida humana.

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Máscaras, ¿en carnaval?

Algo muy típico en Carnaval es la presencia de máscaras, disfraces y demás elementos, que nos permiten transformarnos sin límite en personajes que poco o nada tienen que ver con nosotros.

Pero, ¿Qué pasa con las máscaras el resto del año? Si observamos atentamente, las podemos encontrar en nuestro entorno más cercano, incluso en nuestra propia forma de actuar. Me refiero a ciertos roles que en ocasiones nos esforzamos en representar con distintos objetivos.

Es fácil pensar que, ante una entrevista de trabajo, nos esmeremos en ofrecer nuestra mejor faceta profesional. Incluso si somos seleccionados, también podemos visualizar cuál sería nuestra actitud los primeros días de trabajo.

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Prevenir el acoso

Se buscan valientes y necesitamos prudentes

A propósito del acoso escolar o de cualquier tipo de acoso,  es pertinente analizar también algunas variables o ingredientes que pueden estar presentes en ese fenómeno tan actual no por novedoso, sino porque hoy  se tolera menos y paradójicamente se puede favorecer más:

  • Época de exhibicionismo.

La facilidad para la comunicación que nos brindan las Redes Sociales satisface sin freno  la
necesidad de dar información y contar nuestra vida: los éxitos, los fracasos, las aficiones, los deseos incluso los sueños o los pensamientos más íntimos, “la tendencia de las personas a hacer pública su intimidad”  (concepto acuñado por Lacan en 1958) y lo cotidiano también, en los “muros” y en las pantallas, sin el efecto de la retroalimentación inmediata que proporciona la comunicación personal cara a  cara.

Exhibición sin respuesta moduladora, damos información sin percibir el escándalo, el hastío o la risa, solo hay información y datos en un solo sentido. Como mucho alguien nos  responde con un “me gusta” o un corazón. A veces se inicia una cadena de críticas mordaces que se multiplican de forma inmediata, sin filtro y…llega el  acoso  sin piedad.

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